domingo, 26 de julio de 2009

Cristina es una buena maquiavélica...

...pero hoy no alcanza

(…) Quien alcanza el principado (Hoy gobierno) con ayuda de los nobles (Hoy oligarquías) se mantiene con más dificultades que el que se convierte en príncipe (Hoy mandatario) con la ayuda del pueblo. Porque el primero, aun siendo príncipe, se encuentra a su alrededor con muchos que se consideran igual a él, y por ello no los puede mandar ni manejar a su gusto. Pero quien llega al principado con el favor popular se encuentra solo en él, y no tiene a su alrededor a nadie o a poquísimos que no estén dispuestos a obedecer. Además no se puede satisfacer a los nobles con honestidad sin ofender a los otros, pero si al pueblo. Porque el fin del pueblo es mas honesto que el de los nobles, ya que estos quieren oprimir y aquellos no ser oprimidos. (…)
Quien escribió estas líneas no es ni Marx, ni Lenin, sino Nicolás Maquiavelo, gran mentor de la unidad italiana y la independencia nacional, frente al imperialismo, (Frances o austriaco en aquel tiempo en aquel lugar).
Y nos resultará familiar su enfrentamiento con la iglesia y su tachadura de inmoral y demoníaco. Cuando lo que intentaba hacer es darle bases teóricas al poder estatal para que pudiera depender de una moral acorde a la liberación, y no a la ética sometedora de la iglesia católica.
Claro que en aquel tiempo los “nobles” no tenían monopolios mediáticos como los nuestros, pero de todos modos la regla no ha cambiado demasiado, y el caso del gobierno argentino es una excepción que el italiano no paso por alto cuando dice (…) se podría sentir engañado a menudo, como les sucedió a los Gracos en roma y en Florencia a meser Giorgio Scali. Pero si el que se apoya en él, es un príncipe valiente que sabe mandar, que no se acobarda en la adversidad y mantiene con su ánimo y sus medidas el ánimo de todo su pueblo, no sólo no se verá nunca defraudado, sino que se felicitará de haber depositado en él su confianza. (…)
Pero así y todo no veo que Maquiavelo se haya percatado del nuevo problema que existe hoy con los medios que llevan la información distorsionada directamente a la cabeza del pueblo trabajador.

2 comentarios:

De vierde man dijo...

Que alucinante final, Quilla! La verdad, necesito realizar una relectura de Maquiavelo. algun consejo?

El Quilla dijo...

Gracias De vierde man.
De Maquiavelo creo que tenés que tomar en cuenta que es un autor del renacimiento que es el despertar mas ilusionado y la época más hermosa, creo yo, de la cultura occidental, de modo que no hay nada de nihilismo todavía. (Quizás haya algo de aquello en la Latinoamérica revolucionaria de estos dias)
Es muy novedoso el giro de la moral a la llamada “razón de estado” que inaugura la aceptación de reglas que se basan en la tierra y ya no en un mas allá como el propuesto por la iglesia (Como nos gusta a nosotros).
Esa es mi humilde opinión. Para mí es un autor fundamental y El Príncipe es uno de los libros más ágiles para leer.
Un abrazo.

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Nuestra oportunidad histórica

Se ve llegando al fin el hecho sin precedentes de la independencia latinoamericana, pues al fin seremos dueños de nuestra propia secundariedad, curados ante el tiempo próximo de toda afección aquileica y una hibris en las entrañas capaz de lograr en la humanidad un renacer sin precedentes que se hace necesario con urgencia ante el hedor de la podredumbre del geriátrico europeo donde los siglos de vanguardia han llegado manifiestamente a su fin. Ante la filosofía senil de la decadente civilización occidental se levanta el espíritu plenamente subjetivo y carnal de las tierras del sur. Miren la fortaleza de nuestros lazos interpersonales, observen el amor que aquí se profesa; No hay como aquí; Gentes hermosas, llenas de esperanzas, que precian sus vidas al punto de no comprender cosas del tipo “somos la nada en el mundo”, “nada tiene sentido”, pues aquí la salud y la juventud rebasan el alma. No tenemos aquí altísimos índices de suicidios, tenemos nuestra gente a la que amamos, y solo por ellos tiene sentido apagar nuestras vidas; Su individualismo, su sociedad disociada, fácilmente sucumbirá a la primera de nuestras embestidas, y hasta nos lo agradecerán.