jueves, 11 de junio de 2009

Don dinero y la política argentina de los últimos años

Luego del 2001 con la aparición en el poder de políticos que se apoyaban sobre la actitud de hacer lo contrario al menemismo, osea que podían pujar contra los poderosos con el favor popular, que había deslegitimado a los viejos ideólogos, el país se ve sumido en un proceso paulatino de tamización.

Lo que quiero decir con tamización es que se separan, con el correr del tiempo y la puesta en practica de políticas distribucionistas, los beneficiados pobres de los ricos que ven de que manera se les obliga a disminuir la taza creciente de ganancias y encima con el visto bueno de las masas populares que hasta entonces habían obedecido sin chistar demasiado a la promoción de la concentración de la riqueza.

Quiero llegar a que el mismo peronismo, que había tenido hasta entonces una gama de ideologías que recorrían todo el espectro, esto es, desde los sindicatos hasta los magnates, se encontró con un quiebre que deyectó a todo el sector de la derecha para afuera.

Es decir, un sistema político que se caracterizaba por la diferencia sustancial de clases en el interior de sus partidos, termina por quebrarse transversalmente, y queda en el gobierno (para no decir poder, puesto que el gobierno solo es una parte de este), el sector que durante toda la década anterior había sido expoliado de toda contención.

Esto transforma al sistema argentino en un manifiesto campo de batalla de la lucha de clases.

Entonces sí, ahí es cuando aparece el poderoso caballero don dinero, que apoya directamente a personajes propietarios de grandes capitales, que ya no cuentan con las viejas mascaras partidarias de años atrás y que terminan por verse obligados a ponerse ellos mismos como generales de sus propias fuerzas. Como siempre sucedió, cuando las papas quemaban, los reyes quitaban a sus viejos oficiales mayores, y tomaban en sus propias manos los destinos de su fortuna.

Esto, claramente es signo de la conciencia que hay en los sectores altos de la pirámide social, del peligro que se adviene inminentemente si no toman cartas en el asunto.

Las internas en los partidos se hacen, por supuesto, imposibles e indeseables, puesto que, un partido, por definición debería tener un núcleo de coincidencias básicas, pero claramente no existen, pues no pueden concordar los dominadores y los dominados, los que quieren todo para ellos solos y los que quieren que se distribuya para tener una calidad de vida por lo menos decente.

En fin, surgen personas, que teniendo que prescindir de los partidos, al menos al modo que supuestamente deberían ser estos, se postulan a sí mismas y se apoyan en el dinero que es lo único que les queda para utilizar en el ámbito político. Cuando actúan como miembros de un partido, no van a internas (En Córdoba van Juez, Mondino, y Acastello por el peronismo), y sino crean nuevas estructuras, como el PRO.

Para terminar, no es que el dinero tenga hoy un protagonismo mas visible porque estemos rumbo a un sistema dominado por el vil metal.

Lo que sucede es que, justamente es visible porque se le cayó la careta, osea por debilidad y por el avance del proyecto nacional y popular, que lo puso en una situación de apuro que lo dejo en evidencia como el actor fundamental que ha sido y que es aun hoy.

2 comentarios:

Martín LatinoameriKano dijo...

¡Excelente Quilla!
"Billetera mata galán" suelen decir. Es un poco lamentable que empiecen a aparecer los millonarios en la política argentina, los mismos que sacaban guita del país cuándo el corralito. Pero bueh, "somos un país esponja" dice Gieco.

Che, que grosa la foto esa. ¿De dónde es?

El Quilla dijo...

Gracias Martín, si, aparecen, pero no es que antes no estaban, solamente se escondían y la legitimidad de los nombres de los partidos.
La foto es de google earth, cuando te acercas en San Isidro, ves un gran country con murallas que lo dividen de las villas. La cava creo que es esa.
Suerte. Saludos.

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Nuestra oportunidad histórica

Se ve llegando al fin el hecho sin precedentes de la independencia latinoamericana, pues al fin seremos dueños de nuestra propia secundariedad, curados ante el tiempo próximo de toda afección aquileica y una hibris en las entrañas capaz de lograr en la humanidad un renacer sin precedentes que se hace necesario con urgencia ante el hedor de la podredumbre del geriátrico europeo donde los siglos de vanguardia han llegado manifiestamente a su fin. Ante la filosofía senil de la decadente civilización occidental se levanta el espíritu plenamente subjetivo y carnal de las tierras del sur. Miren la fortaleza de nuestros lazos interpersonales, observen el amor que aquí se profesa; No hay como aquí; Gentes hermosas, llenas de esperanzas, que precian sus vidas al punto de no comprender cosas del tipo “somos la nada en el mundo”, “nada tiene sentido”, pues aquí la salud y la juventud rebasan el alma. No tenemos aquí altísimos índices de suicidios, tenemos nuestra gente a la que amamos, y solo por ellos tiene sentido apagar nuestras vidas; Su individualismo, su sociedad disociada, fácilmente sucumbirá a la primera de nuestras embestidas, y hasta nos lo agradecerán.