
La democracia surgida en los Estados unidos con su ley fundamental, fotocopiada y colocada como regente de los argentinos, es un régimen obviamente capitalista; Para decirlo de algún modo, es como el agua político-jurídica donde nada el pez del capital. De lo contrario cómo entender que sea tan aconsejable e impuesta por todos los rincones del mundo (Principalmente los que tienen recursos), cuando los gobernantes no son sus títeres. Esta claro que no es por que les preocupe la representatividad de los ciudadanos de los cuatro rumbos (Todos bárbaros).
La analogía no exige demasiado esfuerzo intelectual, puesto que la publicidad y las técnicas de marketing están aceptadas en las campañas electorales absolutamente de todos los países “Democráticos”.
Lo que permite este sistema es engañar al pueblo montado un escenario en que aparentemente elige a quien quiere; Como quien dice, ¿Usted quiere ir al este o al este sudeste? Y con ello pretende que la elección del rumbo cardinal fue nuestra. El engaño es tan bueno y tan bien camuflado que hay muy poca protesta respecto de este punto.
La democracia, siendo como es, un mercado de la política, es vendida por medio de todas las técnicas con que se venden los celulares, la ropa y demás espejitos de colores que sustentan al sistema. Entonces vemos miles de carteles con el nombre de un candidato, pero nada más que el nombre. Y se gasta mucho dinero en ese tipo de publicidad; De echo, prácticamente ninguna publicidad política brinda datos precisos de las propuestas del candidato.

A diferencia de lo que se hace notar siempre, la baja estabilidad de nuestros países no es signo de decadencia, sino de la vitalidad de la lucha. El día más oscuro y triste va a ser cuando la resignación sea tan fuerte que se instaure una paz duradera sobre la cabeza de los más olvidados. Y eso porque nuestros estados han sido históricamente casi puramente aparatos represores y legitimadores de la opresión y el coloniaje.
Ahora, cuando el aparato político-mercantil falla, y los gobiernos representan realmente al pueblo, estos deben enfrentarse al sistema global y a sus favorecidos en el interior de cada país. Por lo tanto casi siempre terminan cayendo sin acabar el mandato constitucional. Es como pretender que dure en un auto una rueda de un carro, simplemente el lugar no esta hecho para ser manejado de ese modo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario