Para saberlo primero deberíamos saber que es un amigo.
Y un amigo vendría a ser alguien que acompaña y ayuda en la consecución de un fin (sea el bienestar cotidiano o una causa política, religiosa, u alguna otra), y eso mas allá de que yo lo ayude o no, puesto que alguien puede ser mi amigo y yo no, o al revés, puedo ser amigo de alguien que no es mi amigo comportándome como tal mientras el otro se desinteresa de mi o bien

Un enemigo entonces vendría a ser alguien que me hace o me quiere hacer daño, mas allá de que yo sea su amigo. Y tal cosa esta significando que se pueda ser amigo del propio enemigo, y eso porque nunca podemos saber verdaderamente como nos considera otra persona.
Digamos que si confío en Julio Cobos, por ejemplo, difícilmente él corresponda como debe a mi confianza. El enemigo además debe tener una intencionalidad negativa hacia mí, o bien hacia mi proyecto. Puesto que pudiera suceder que alguien sinceramente amistoso, se equivocara y nos hiciera daño, como justifica mucha gente el actuar de la UCR, que supuestamente tiene buenas intenciones y sin embargo la debilidad de su estructura no le permite hacerlo.
Ahora bien el enemigo puede ser honesto o no, y ser enemigo no es algo maléfico, quizás todo lo contrario, puesto que si queremos algo verdaderamente y luchamos por ello, entonces no es posible pasar la vida sin chocar con el interés de alguien. El enemigo no es necesariamente un ser lleno de bajeza y los peores atributos, puede ser directo y expresar las cosas tal y como las quiere, o bien puede mentir y engañar, y allí esta la falsedad y lo detestable que puede llegar a ser un enemigo. Si mi aspiración es la justicia social, es honorable el enemigo que dice querer injusticia social, al que sus fundamentos lo llevan a decir que algunas personas son mejores que otras, y claro que eso es repugnante, pero no al menos este es un ser simple y sin dobles caras.

No se si me explico, no estoy hablando de metas mas o menos honorables, sino de la calidad de la enemistad. Si la meta del otro es el egoísmo, mas allá de lo bien o mal que este eso, en cuanto a su comportamiento será mas o menos respetable en cuanto muestre su verdadera intención.
Pero lo que odiaré no es a la persona del enemigo sino mas bien a su propósito, de modo que si cambiara su actitud ya no seria lo que fuera antes.
Cada uno tiene sus intenciones, sean egocéntricas o no, y aun cuando se quiera el bien para todo el mundo, igualmente se deberá chocar con quien no lo quiere así. Y aunque no quiera el mal ni siquiera de ese hombre, sus reiteradas trampas e intromisiones harán que incluso yo que no quiero el mal de nadie ponga en la balanza los males y determinar, que cosa es menos mala, abandonar mi proyecto a los caprichos de aquel, o enfrentarlo aun a costa de mis sentimientos. Y el resultado es obvio, me convertiré en enemigo de aquel, el cual ya me consideraba enemigo desde mucho antes por el hecho de que con mi búsqueda de la justicia, molestaba en su búsqueda del provecho propio.

El presente pensamiento es fruto de la lectura de un análisis del compañero del excelente blog De vierde man
2 comentarios:
Gracias, Quilla. Desde ya tu consideración hacia mi blog es excesiva pero te lo agradezco.
Me resulta sumamente interesante lo que aportas, porque además, lo decis con suma claridad. El asunto es, la intención del enemigo.
Creo que quise decirlo. Hay enemigos que en el fondo, son leales, se muestran y muestran sus intenciones de manera transparente. Y también, están los otros. Un abrazo
Amigo es el incondicional que está con nosotros; actúa y luego pregunta. Aliado es quien trabaja por la misma causa que trabajamos nosotros. Enemigo es el enemigo del pueblo. Traidor es quien a la hora de la verdad, cambia de bando.
Consejito:
Nunca te arrimes a una cabra por delante, a un caballo por detrás, ni a un Cobos por ningún lado.
"No hay enemigo peor que el que trae rostro de amigo". =Voltaire=
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