jueves, 13 de agosto de 2009

Futbol, futbol

Quería postear algo que me haya hecho feliz y se me vino esto a la cabeza.
Que golazo.
Y pensar que el futbol, lo único que nos une como totalidad a los argentinos venia siendo hasta ahora propiedad del clarinete.
Pensar la cantidad de partidos y goles que me perdí por culpa de la trompetita que sin siquiera interesarse realmente por el futbol, se adueño de él, no por amarlo por sí mismo, sinó por el robo a mano llena que perpetró durante tantos años.
¡No señor! El futbol es de todo el pueblo. Porqué un señorito lo va a tener para su propio beneficio, abusando de tal manera, que la gente, extorsionada, debía pagarle y transferir generosamente su escaso dinero a un tipo que le vendia lo que era suyo.
Bueno, acá este gol que nos pertenece a todos.
El mejor gol de equipo de la historia de los mundiales.



Y éste otro, que aunque mas improvisado y mas de suerte que de otra cosa, se gritó tanto o mas que el anterior.

1 comentario:

De vierde man dijo...

Si señor Quilla. El fútbol, de pasión pasó a ser negocio de TyC durante años, y el pueblo, que se cague, como siempre.
Cuanto nos perdimos? Y quien es quien para decir si en la vida el futbol es importante o nO? Adrian Perez, Pinedo, De Narvaez, conchetitos que nunca agarraron un pelota de trapo?
Es el tiempo del estado y hay que bancarse, muchachos. GOLAZO! y felicidad para la negrada!

Related Posts with Thumbnails

Traducir página

Website Translation

La Blogósfera Argentina

------------Click imágen
 

Nuestra oportunidad histórica

Se ve llegando al fin el hecho sin precedentes de la independencia latinoamericana, pues al fin seremos dueños de nuestra propia secundariedad, curados ante el tiempo próximo de toda afección aquileica y una hibris en las entrañas capaz de lograr en la humanidad un renacer sin precedentes que se hace necesario con urgencia ante el hedor de la podredumbre del geriátrico europeo donde los siglos de vanguardia han llegado manifiestamente a su fin. Ante la filosofía senil de la decadente civilización occidental se levanta el espíritu plenamente subjetivo y carnal de las tierras del sur. Miren la fortaleza de nuestros lazos interpersonales, observen el amor que aquí se profesa; No hay como aquí; Gentes hermosas, llenas de esperanzas, que precian sus vidas al punto de no comprender cosas del tipo “somos la nada en el mundo”, “nada tiene sentido”, pues aquí la salud y la juventud rebasan el alma. No tenemos aquí altísimos índices de suicidios, tenemos nuestra gente a la que amamos, y solo por ellos tiene sentido apagar nuestras vidas; Su individualismo, su sociedad disociada, fácilmente sucumbirá a la primera de nuestras embestidas, y hasta nos lo agradecerán.