sábado, 22 de agosto de 2009

De cuando la viga molesta en el ojo

Qué pasó que la acusan de borocotización a la senadora Latorre.
No recuerdo nada parecido cuando los legisladores K se dieron vuelta masivamente.
Y encima están furiosos, tanto que incluso le debieron poner custodia para su seguridad.
Qué curioso que los adalides de la civilización que tanto desprecian a la negrada peronista se pongan a agredir y a golpear al que no piensa como ellos.
A caso eso no es una característica de la masa descamisada de D´elia.
Yo no recuerdo que se haya hecho lo mismo con los innumerables traidores que se han salido de las filas del proyecto nacional y popular en todos estos meses.
Esta gente oculta algún sentimiento.
Oligarcas eran los de antes diría yo. Aquellos se hubieran espantado con la idea de tener un lider como el desagradable De Angeli. Tan gritón y maleducado. O de un ex presidente como Miguenz, al que debió llamarselé la atención por hacer disturbios en la vía publica. Eso es cosa de la indiada. Los hombres de galera de los viejos tiempos eran otra cosa.
Alfredito es como una secreción del organismo burgués. Algo feo, pero que es una reacción de la mas elemental y baja naturaleza ante el peligro, ante el miedo.
Yo recuerdo que en los viejos tiempos decían derecho lo que querían. Ahora están como más inseguros, les falta autoestima, les da vergüenza decir lo que llevan por dentro. Hasta se ha visto al señor presidente de la rural expresarse con discursos de tinte socializador. Qué raro.
Qué paso con la gente educada, cómo van a juzgar después a sus oponentes.
Pero… si esos son los que siempre miraron desde arriba y con la nariz parada a quienes reclamaban.
Será que lo hacían porque antes no les era necesario mosquearse para apartar a los molestos. Será que ahora la impotencia los hace ponerse nerviosos.
Qué les pasa ¿Están nerviosos?
Porqué, no es para tanto, dialoguemos muchachos, como les gusta a ustedes.
Qué mejor lugar para dialogar que el parlamento. Ahí es donde se debe debatir, y aceptar las resoluciones que de ahí surgen, respetando las normas consensuadas por todos.
¿No querían dialogo? Bueno, se dialogó, incluso fuera del parlamento.
Y siguen poniendosé violentos. Son difíciles.
Para mí que no dicen francamente lo que quieren.
Antes, que no querían levantamanos, ahora, que hay que votar por lo que les dicen.
Son como la gata de doña flora.
Porqué no nos dicen y lo hablamos. O es que dicen que quieren hablar y en realidad nos quieren golpear.
Tanto odio no se le tiene a alguien inferior. Es como muy brusco el cambio de perfil. Pasar de mirar desde arriba de la nariz y expresarse en voz baja, a mirar con los ojos llenos de venitas rojas y gritar disfonicamente.
Y… aunque no lo acepten, eso algo significa, algo pasa, algo ha cambiado.
Si, si, seguro.
ALGO HA CAMBIADO.

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Nuestra oportunidad histórica

Se ve llegando al fin el hecho sin precedentes de la independencia latinoamericana, pues al fin seremos dueños de nuestra propia secundariedad, curados ante el tiempo próximo de toda afección aquileica y una hibris en las entrañas capaz de lograr en la humanidad un renacer sin precedentes que se hace necesario con urgencia ante el hedor de la podredumbre del geriátrico europeo donde los siglos de vanguardia han llegado manifiestamente a su fin. Ante la filosofía senil de la decadente civilización occidental se levanta el espíritu plenamente subjetivo y carnal de las tierras del sur. Miren la fortaleza de nuestros lazos interpersonales, observen el amor que aquí se profesa; No hay como aquí; Gentes hermosas, llenas de esperanzas, que precian sus vidas al punto de no comprender cosas del tipo “somos la nada en el mundo”, “nada tiene sentido”, pues aquí la salud y la juventud rebasan el alma. No tenemos aquí altísimos índices de suicidios, tenemos nuestra gente a la que amamos, y solo por ellos tiene sentido apagar nuestras vidas; Su individualismo, su sociedad disociada, fácilmente sucumbirá a la primera de nuestras embestidas, y hasta nos lo agradecerán.