sábado, 24 de octubre de 2009

Buenos Aides


(Me llamo la atención que el hombre que habla en el video no sabe decir la letra R y solo habla con la letra D como reemplazo. Por eso pensé lo siguiente.)
Es una vergüenza que los estratos sociales estén tan distanciados unos de otros y sean tan ajenos unos de otros que, cual si fueran de regiones diferentes, las personas hablan en diferentes dialectos aun viviendo a un par de cuadras unas de otras. Y como esa distancia les parece insuficiente, quieren, cuando no pueden echar a los indeseables, al menos aislarlos con muros o cosas de ese tipo.
Todo con tal de no socializar la riqueza.
Igualmente, a pesar de ser, por medio de las políticas liberalistas que promovieron, los responsables de la exclusión y la pobreza, no cejan de promover las mismas medidas una y otra vez.
Luego de todo esto, le echan la culpa al mismo perjudicado, que aparentemente está en esa situación porque así lo desea. Y eso cuando es local, ahora, cuando es extranjero o provinciano, es mas culpable todavía, porque usa los recursos del buen hombre de la Ciudad de Buenos Aires, que no tiene nada que ver con nada y es víctima de toda esta gente.
Hay así tres clases de extranjeros que no deberían estar molestando; estos son:
• Los que vienen de los otros países de América Latina.
• Los que vienen de las provincias del norte argentino.
• Y por último los que nacieron o se hicieron pobres y no se van a fastidiar a otra parte.

Bueno, las dos primeras clases de estos extraños, hablan diferentes dialectos con acentos, o con modismos distintos, pero lo extraño es que los últimos que mencionamos, también hablan diferente.
Cuidado con eso de culpar al distinto o al extraño porque la humanidad ya conoció en el siglo XX a lo que se puede llegar por ese camino. Igualmente no es el tema de esta entrada.
Siguiendo, lo peor es que además de éstos, están las “personas de bien”, que hablan con el típico acento porteño. Pero luego vemos que el señor mencionado arriba tampoco tiene estrictamente tal modo de hablar. Por ejemplo, el tema de la R; es característico que el porteño la remarque, y no que la suavice hasta el nivel de no ser mas una R; justamente ese carácter, es del que se burlan en el interior cuando llega algún bonaerense y es imitado por los provincianos. Lo que evidencia que la falta de contacto no solo se da entre los ciudadanos y los extranjeros, sino que además hay otra subdivisión que se da entre los ciudadanos medios y los “amparados por el sistema”.
Lo que se pretende aquí no es responsabilizar a la persona de Macri de todo, pero si nos sirve su imagen para dar un ejemplo inmejorable de las características del sector social al cual pertenece, que como sector sí que tiene mucha de la responsabilidad.
Ese carácter es el que claramente se puede ver en este videito.

Video tomado de Soy donde no pienso.

5 comentarios:

De vierde man dijo...

Muy bueno, Quilla! No se me habí ocurrido, lo cual para un estudiante de letras entraña una aberración
Pero sin duda, el lenguaje y sus formas puede darnos una buena idea sobre las terribles diferencias sociales, y discriminaciones. Un abrazo

Mery dijo...

Que grande Quilla es excelente el posteo y el análisis, sos un grosso, no puedo agregar más es que pienso exactamente igual, saludos. mery

Daniel Mancuso dijo...

muy buen análisis, cumpa
abrazos

MOO dijo...

Quilla, tarde pero seguro, me olvide de avisarte que replicaba este post en en blog del mpb, asi que te pido disculpas por no avisarte, espero no te haya jodido. Un abrazo cumpa.

El Quilla dijo...

No hay problema cumpa, saludos

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Nuestra oportunidad histórica

Se ve llegando al fin el hecho sin precedentes de la independencia latinoamericana, pues al fin seremos dueños de nuestra propia secundariedad, curados ante el tiempo próximo de toda afección aquileica y una hibris en las entrañas capaz de lograr en la humanidad un renacer sin precedentes que se hace necesario con urgencia ante el hedor de la podredumbre del geriátrico europeo donde los siglos de vanguardia han llegado manifiestamente a su fin. Ante la filosofía senil de la decadente civilización occidental se levanta el espíritu plenamente subjetivo y carnal de las tierras del sur. Miren la fortaleza de nuestros lazos interpersonales, observen el amor que aquí se profesa; No hay como aquí; Gentes hermosas, llenas de esperanzas, que precian sus vidas al punto de no comprender cosas del tipo “somos la nada en el mundo”, “nada tiene sentido”, pues aquí la salud y la juventud rebasan el alma. No tenemos aquí altísimos índices de suicidios, tenemos nuestra gente a la que amamos, y solo por ellos tiene sentido apagar nuestras vidas; Su individualismo, su sociedad disociada, fácilmente sucumbirá a la primera de nuestras embestidas, y hasta nos lo agradecerán.