Hay protestas y protestas, pero una cosa es que uno quiera comida, trabajo y dignidad y otra muy distinta es querer poder, e ingresos mayores.
Lo primero es lo elemental y lo que hace del ser humano, una persona digna y plena, por lo tanto es lo que legitima todas las revueltas y revoluciones, desde la de mayo hasta la de 2001.
Ahora, querer mas dinero aun teniendo todas las condiciones de vida necesarias para el desarrollo personal, y por sobre los que no lo tienen. No se hasta que punto puede legitimar cualquier tipo de reprensión por la fuerza.
La protesta es algo que desde ya debe permitirse, pero una cosa es protestar y otra es protestar con violencia.
La ley más allá de justa o injusta, tiene como finalidad la tranquilidad popular y la convivencia.
La violencia viola la ley, así que si no es por aquellos derechos fundamentales, entonces no hay modo de fundamentar tal atrevimiento que no sea un argumento digno del darwinismo social, como la fuerza hace al derecho, o la supervivencia del más fuerte y cosas de ese tipo.
Son diferentes las protestas que uno puede legitimar de acuerdo al carácter de la demanda. Una demanda abarca muchos mas tipos de lucha que otras, y a eso lo aceptamos todos, sino nadie alabaría a San Martín o al mismo Cristo, que eran grandes violadores de la ley.
La justicia social viene a ser quien fundamenta todas las cosas del vivir en sociedad inclusive la ley. Y esta no podrá ser olvidada por causas egoístas y acaparadoras de un sector.Pero la cuestión se complica cuando el que busca lucro dice defender aquellos principios fundamentales y se ampara en ellos para violar todo lo que respecta a la convivencia de un estado de derecho. Ejemplos de esto abundan en todas las escalas, desde las invasiones imperialistas en pos de “libertad” para los pueblos, hasta el atentado contra las instituciones democráticas y la violencia contra sus autoridades, para defender la “honestidad y la dignidad de la nación”.
De ese modo se permiten, escondiendo sus verdaderos intereses o engañándose y creyéndose su propia mentira, avanzar sobre todas las cosas sin el menor freno moral a la vista. Cosa por demás peligrosa porque no es sino un vale todo.
En fin, no es lo mismo protestar por un sueldo digno o por educación por medio de piquetes en las
calles de las ciudades, que hacerlo por mayores ingresos y por medio de piquetes, pero no en las calles, sino en las rutas de abastecimiento y por tiempo indefinido, avanzando de ese modo sobre todos los derechos fundamentales de la gran mayoría de los ciudadanos de un país.Aquí no se ha analizado lo legítimo o ilegitimo de un reclamo determinado, lo que se intento poner en evidencia es la proporción que un reclamo debería tener con su modo de protesta, porque un niño que sufre de hambre o de enfermedades curables no es igual de reprochable en su subversión contra la ley, que un adulto gordo de asados en una chata ultimo modelo; y no porque no tenga razón en su reclamo, sino porque es abismal la diferencia entre la injusticia que sufre uno y la que sufre otro.
























